quinta-feira, 13 de outubro de 2016

Punta del Indio

Un dia antes de viajar decidimos ir a Punta Indio. No nos habían quedado muchas opciones de lugares y el hecho de que ahí el rio se encontraba con el mar nos atraía. Al final no tenía nada que ver, confundimos la localidad con el partido, que termina en el mar, que nunca lo vimos, pero al final parecia que fue la mejor opción.
Nos amigamos de locales, turistas, pendejos y viejos, humanos y no humanos, arboles, constelaciones que se perdían entre otras nuevas que surgían de la oscuridad plena cuando un poste se apagaba de la nada. Caminamos descalzos por tierra y en el água, un registro fisico que yo no tenía en Argentina, me hacía sentir en otro lugar. Es muy placentero después de tanto tiempo tener nuevas perspectivas de un lugar que era familiar por otros sentimientos.
Teníamos tanta tranquilidad que no había manera de que algo no fluya. Siempre que necesitamos lo que sea, había alguna persona, perro, luna teatralmente ubicada o cumbia árabe para darnos una mano. Todo lo que podía salir mal salió perfectamente de pedo bien. Yo tipicamente me olvidé cosas, perdí el rollo de fotos, un trípode que se quedó en el camino. Se perdió celular, matinho, la hora, de todo perdimos y reencontramos después por las calles. Las cosas también querían hacer la suya y se daban su tiempo.
Podríamos volver otra vez porque no llegamos a grabar en algunos lugares que nos gustaron, pero a lo mejor dejamos estos recuerdos intactos.

35mm

Digital























Tinta





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